Azul Azul abre diálogo formal con la Universidad de Chile por símbolos institucionales
La concesionaria aprobó contratar abogados para negociar con la Casa Central, frenar el distanciamiento institucional y descartar cualquier quiebre identitario en el uso del nombre y los emblemas.

El directorio de Azul Azul aprobó de manera unánime la contratación de un equipo jurídico para iniciar conversaciones directas con la Universidad de Chile. La determinación busca reformular los términos del convenio que autoriza a la sociedad anónima el uso del nombre y los emblemas tradicionales del club, en medio de semanas marcadas por crecientes tensiones entre la concesionaria y las autoridades de la principal casa de estudios pública del país.
La resolución fue oficializada por la presidenta de la concesionaria, Cecilia Pérez, a través de una carta dirigida al liquidador concursal Eduardo Godoy, quien medió para destrabar el acercamiento. La directiva laica descartó en paralelo versiones que especulaban con un cambio de denominación del equipo a Leones, calificando de absurda esa posibilidad y ratificando que el vínculo histórico con la Casa de Bello continuará plenamente vigente tras las futuras tratativas.
El conflicto escaló luego de que la rectoría universitaria, a través de la prorrectora Dorotea López y un informe jurídico, denunciara incumplimientos graves y reiterados al acuerdo vigente. Desde la institución académica advirtieron que los escándalos judiciales y financieros ligados al grupo controlador Sartor y al expresidente Michael Clark riñen con los valores éticos de la universidad, abriendo la puerta a exigencias regulatorias más estrictas sobre la administración de la rama futbolística.
El actual Convenio de Autorización de Símbolos Distintivos rige desde agosto de 2008 y tiene vigencia proyectada hasta 2052, tras la cancelación de los pasivos tributarios históricos de la antigua Corfuch. A cambio del uso del escudo, la tradicional letra U y el chuncho, el contrato contempla el pago anual del 1,05 por ciento de los ingresos brutos de la sociedad y la asignación de dos directores universitarios en la mesa.
La negociación que comenzará en los próximos días resulta crucial para delimitar la gobernanza entre una sociedad anónima deportiva y la corporación educativa originaria. Mientras la Casa Central pretende establecer mayores atribuciones fiscalizadoras e incluso facultades de veto sobre determinadas decisiones directivas, Azul Azul apuesta por consensuar modificaciones técnicas que resguarden la estabilidad institucional del club, asegurando la continuidad de su identidad más allá de las turbulencias accionariales y judiciales.

